
Sé lo que es esa lucha.
Conozco muy bien cómo se siente llevar encima el peso de la duda, el sobrepensar y la presión constante de tener que sostenerlo todo.
Durante años me exigí sin parar, preparándome de más, sobreviviendo a punta de café, y tratando de ser productiva todo el tiempo: en la universidad, en el trabajo y hasta en lo social.
El estrés y el cansancio eran mi día a día, pero me daba miedo frenar… sentía que si lo hacía, me iba a quedar atrás. Yo era mi crítica más dura.
Y siempre estaba esperando ese momento en el que, por fin, pudiera sentir que era suficiente.
En 2002, me mudé de mi hogar en Bogotá, Colombia, a Estados Unidos para seguir estudios avanzados en análisis de conducta y psicología clínica. Como estudiante internacional e inmigrante, me vi constantemente navegando entre choques culturales y expectativas del sistema, todo desde mi lugar como mujer latina y racializada.
Muchas veces me sentí sola, incomprendida, y con la necesidad de demostrar que valía y que pertenecía.
Pero hoy, mi relación conmigo es muy distinta.
He construido una vida que refleja quién soy de verdad, no quién creía que debía ser.
La autoexigencia, la duda y la inseguridad ya no me arrastran como antes, y me siento honrada de poder acompañar a otras personas en ese mismo camino.

Lo que aprendí a lo largo de mi camino personal y profesional
Las luchas que vivimos con la autoexigencia, la duda constante y el agobio no son señal de fallas personales ni falta de fuerza de voluntad. Tienen raíces más profundas: vienen de las historias que cargamos sobre quién “tenemos” que ser para sentirnos valiosos, seguros y queridos.
Y cuando nos miramos solo a través del filtro de los “deberías” o del “no soy suficiente”, nos desconectamos de la relación más importante que tenemos: la relación con nosotros mismos.
Y esa relación contigo está en el centro de todo
Desde ahí nace la seguridad y la tranquilidad con las que habitas tu vida.
Influye en la forma en que te sientes parte de algo.
En cómo te relacionas con los demás.
Y en cómo te permites vivir una vida auténtica y con sentido.
Cambiar la forma en que nos relacionamos con nosotras mismos transforma la manera en que caminamos por el mundo.Y ese cambio empieza cuando aprendemos a mirarnos con curiosidad y compasión, y a darle un lugar a esas partes de nosotros con las cuales luchamos.

Un poco de lo que hay detrás de mi propio camino hacia la autenticidad
Hoy vivo en Florida, un lugar donde me siento más conectada con mis raíces culturales y donde también puedo cuidar a mi papá, quien tiene demencia, y acompañar a mi mamá.
Esta etapa de mi vida me ha enseñado la importancia de bajar el ritmo, estar presente y hacer espacio para lo que de verdad importa.
Tengo la misión de generar un cambio real, uno que siga inspirándome y manteniéndome con los pies en la tierra. Durante mucho tiempo, hubo pocos profesionales que realmente entendieran las experiencias de las comunidades latinas y sus familias, y mi trabajo naturalmente vino a llenar ese espacio. Esto ha sido una parte profundamente significativa de mi camino, y comparto esta misión con mi compañero de vida y mejor amigo, también colombiano y analista del comportamiento.
Aunque esto sigue estando en el centro de lo que hago, hoy mi trabajo se ha expandido para acompañar a personas de diversas identidades —incluyendo a otras personas racializadas, personas LGBTQ+, inmigrantes, expatriados, profesionales de primera generación y quienes transitan entre múltiples mundos culturales o sociales. Trabajo con personas que han vivido la experiencia de sentirse “fuera de lugar” y que buscan un sentido más profundo de pertenencia y confianza en sí mismas.
Y cuando no estoy trabajando con mis clientes o enseñando a estudiantes de maestría en análisis del comportamiento, me encontrarás:
Empezando mis mañanas con café recién hecho, croissants y fruta fresca; pequeños placeres que me ayudan a empezar el día con calma.
Explorando la naturaleza con mi perrito, Blue, quien siempre me recuerda la importancia de frenar, disfrutar el momento y mirar la vida con curiosidad, ocupando mi espacio con autenticidad. Blue está siempre presente en mi entorno, no solo en mi vida, sino también en las fotos que cubren la pared detrás de mí. En mi oficina virtual, él también está ahí, representando curiosidad, presencia y exploración.
Tocando el piano y bailando, para nutrir mi alma, conectar con mi mundo interior y darme un espacio para expresarme.
La forma en que vivo, siento y me muevo por el mundo está profundamente conectada con la manera en que acompaño a otras personas.
Mi trabajo está basado en 25 años de experiencia en psicología y análisis del comportamiento, y está moldeado por mi historia, mi cultura, mi formación y mi proceso constante de volver a mí misma.
Si tienes curiosidad por conocer más sobre mi trayectoria académica y profesional, puedes ver mi experiencia, roles y publicaciones aquí.


Una invitación a encontrarte
con tu yo auténtico
Te invito a dar el primer paso para construir una nueva relación contigo mismo, una alianza donde la confianza, la seguridad interna y la calma reemplacen la presión constante de tener que demostrar tu valor.
¿Te da curiosidad explorar cómo sería trabajar juntos?